El curso ha tenido lugar en Canterbury, una pequeña y encantadora ciudad, situada al suroeste de Londres, a una distancia de 61,9 millas.

 Erasmus

El curso se denomina “Twenty-first century Thinking Skills” y, como su nombre, indica va enfocado a las habilidades de pensamiento / razonamiento en nuestro alumnado.

Estos han sido los contenidos que se han trabajado:

  1. Discussing the changing realities of education
  2. Looking into brain research
  3. Finding ways of challenging your students
  4. Adapting and designing activities
  5. Using graphic organisers
  6. Exploring ways of checking understanding
  7. Using on-line resources

La metodología tradicional basada en la simple memorización, aunque comprensiva, de los contenidos académicos, no es suficiente si queremos que el alumnado integre esos conocimientos de una forma duradera en sus estructuras mentales. Si realmente queremos permeabilizar a los estudiantes de aquello que enseñamos, han de aprender a pensar a razonar a sacar sus propias conclusione.

Nosotros, como docentes, tenemos que abonar el “campo de trabajo”, crear situaciones de aprendizajes atractivas para que puedan poner en práctica lo que están adquiriendo, diseñar actividades que estimulen el desarrollo de habilidades de pensamiento y de razonamiento donde los contenidos son puestos en práctica en contextos, favoreciendo así procesos cognitivos que ayudan a afianzar dichos contenidos.

Mejorar el pensamiento de los alumnos en clase de una primera o una segunda lengua implica mejorar su lenguaje y su capacidad discursiva. La comprensión de significados se potencia a través de la adquisición de la habilidad de la lectura, la expresión del significado se desarrolla mediante la adquisición de la habilidad de la escritura. El origen del pensamiento es el habla, y el pensamiento organizado surge por el razonamiento. Muchos educadores ponen de manifiesto que aprender a hablar, aprender a pensar y aprender a razonar están mutuamente ligados. El razonamiento es un aspecto del pensamiento que puede ser expresado discursivamente y que es susceptible de ser examinado mediante unas serie de criterios lógicos como la validez o no validez.

En nuestros días nadie duda que una de las metas fundamentales de la educación es enseñar a la gente a pensar, y que para estimular y mejorar el pensamiento en el aula es necesario estimular el lenguaje y realizar progresos en los procesos del razonamiento.

Razonar implica descubrir los supuestos sobre los que se asientan nuestras afirmaciones, crear o realizar inferencias sólidas o válidas, ofrecer razones convincentes, hacer clasificaciones y definiciones defendibles, articular explicaciones y descripciones, formular juicios, realizar argumentos coherentes. En definitiva, tener sensibilidad hacia los aspectos lógicos del discurso que no han sido muy tomados en cuenta en general en todos los sistemas educativos.